Nos encontramos en un sistema global en crisis, atravesado por desigualdades estructurales históricas. El colapso ambiental es una dimensión más de la crisis civilizatoria actual, directamente relacionada con los sistemas de desarrollo predominantes; en los que confluyen aspectos políticos, económicos, productivos, sociales y culturales.
Las ciencias vinculadas al ambiente han logrado avances importantes en la generación de conocimientos locales y la apertura de espacios de trabajo y formación.
Sin embargo, prevalece una falta de conexión entre academia y gestión y entre ciencia y territorio que permita lograr una aplicación real de los conocimientos co-construidos. La puja de intereses, sumada a un contexto nacional y regional de restricción a las instituciones públicas generadoras y difusoras de conocimiento, profundizan estas imitaciones.
